Blogia
TRAVELLING

Cortometraje en Chile: El guión es una asignatura pendiente.

Posiblemente sin recursos tecnológicos de última generación, pero de seguro que sin los presupuestos y toda la parafernalia con que cuenta Michael Moore, los 42 directores nacionales -y sus respectivos equipos de colaboradores- que compitieron en la 12º versión del Festival Chileno Internacional de Cortometrajes de Santiago han logrado tras haber transcurido un poco más de una década, -desde que se instalara en la escena nacional el mencionado festival de cortometrajes- un nivel sobre el cual es posible afirmar que los más experimentados han alcanzado una madurez en materia de producción técnica, fortografía, post-producción y dirección de actores; quizas uno de los elementos que aún está en deuda sea el desarrollo del guión, pero ya hay mejoras al respecto, como la iniciativa ideada por Diego Izquierdo, productor ejecutivo de la productora de Boris Quercia, ChileChità; quien decidió entregar su apoyo a los realizadores nacionales consistente en una asesoría en la etapa de pre-producción y desarrollo del guión. Estímulo que en su primera versión se lo adjudicó el director Cristián Jiménez, debido a que su película "El tesoro de los caracoles" resultó vencedora en la categoría: Mejor obra de ficción nacional, conjuntamente con el Gran premio del jurado a la Mejor obra nacional.

En tanto que en los cortos de los realizadores más jóvenes y en los de los estudiantes de cine y audiovisual se aprecia que la formación y la experiencia adquirida durante el transcurso de la decada de los noventa y la presente -a proposito de la amplia oferta de escuelas de cine y de la eclosión de la industria audiovisual chilena en el último tiempo- ha permitido que dominen con destreza los recursos técnicos, aunque su potencial creativo debe ser todavía motivo de reflexión al interior de las aulas, para que las ansias puestas en favor de contar historias que, sobre todo, -de acuerdo a lo presenciado durante el transcurso de esta muestra- apuntan a reflejar los conflictos, emociones, sentimientos y los paradigmas a los cuales se ve enfrentada la sociedad chilena y la humanidad en general: abandono, injusticia, soledad, fracaso y olvido, entre otros temas,-sin dejar de lado la picardía, la espontaneidad y el humor chileno-, sean canalizadas correcta y eficientemente en beneficio de consolidar y concretar un maciza identidad fílmica a nivel país.

Entre los jóvenes talentos premiados por el jurado del festival se cuenta el estudiante de cine de Arcos, Inti Carrizo-Ortiz, quien fue extensamente aplaudido por sus pares al momento de recibir su galardón obtenido en la categoría: Mejor obra documental nacional, titulada "Patio 162".

En entrevista concedida a TRAVELLING el novel documentalista relató cómo y porqué decidió hacer una película de cinco minutos y medio, cuyo protagonista es un derruido patio del Cementerio General.

1. Al momento de entregar tu premio manifestaste que lo agradecías especialmente en nombre de tu abuelo, por ser él quien te llevó hasta el Patio 162, ¿Cómo se produjo esa situación?

R. En el invierno del año 2000 mi abuelo, Honorindo Ortiz falleció. En ese entonces yo estaba todavía en el colegio y recuerdo que luego de enterrarlo yo tenía mucha pena, así que como una manera de sacarme ese sentimiento de pérdida que me inundaba, decidí, luego de que terminó la ceremonia de entierro, caminar sin rumbo por el Cementerio General, y así fue como llegué hasta el Patio 162. Lo que más me impresionó fueron esas cruces partidas y el estado de abandono y tristeza en que se encontraba el lugar.

2. Y guardaste esta imagen por todos estos años, hasta que decidiste que debías tener un registro de aquel lugar que te había marcado en tu adolescencia.

R. Justamente, cuando estaba cursando el taller de documentales en el Instituto Arcos, mi profesor nos pidió que hiciéramos un corto en donde las características estéticas de un lugar fueran la esencia del documental, así que inmediatamente decidí que el Patio 162 sería el protagonista de mi historia.

3.. ¿Cómo fue el proceso de producción y realización del documental?

R. Lo grabé con un camara de video casera, común y corriente, y me demoré sólo un día en tomar las imágenes. Ese día tomé mi maleta con mis instrumentos de trabajo y partí solo al cementerio. La gente del lugar se portó muy bien conmigo y me dieron todas las facilidades. Cuando llegó el momento de trabajar me senté en el terreno y me dediqué durante largo rato a observar y analizar los detalles y el conjunto del lugar para después grabar. Fue un proceso relativamente sencillo, por cuanto el lugar lo conocía muy bien y durante mucho tiempo me imaginé cómo iba a registrarlo con mi cámara.

4. ¿Qué sientes luego de que esta película que fue inspirada por el amor que sientes por tu abuelo te haya permitido obtener un reconocimiento tan importante por parte de tus pares?

R. Lo que ha mi más me satisface es una cosa bien de niño, que es el hecho de ver lo que uno hizo en un pantalla grande. Creo que festival es una oportunidad maravillosa para la gente más joven que recien está empezando, como yo, en el fondo, de mostrar lo que uno tiene que decir y mostrarlo de la mejor manera posible; en el mejor cine de Santiago y en la mejor pantalla de Santiago. (nota del editor: el festival cuenta con el patrocino del Cine Hoyts de La Reina) En definitiva, sentir el influjo de una sala llena de gente es algo muy especial.

5. ¿Qué significa este estímulo en la parte práctica y de desarrollo profesional, pensando en tu carrera como realizador?

R. Mas que nada es un primer aval de lo que una persona es capaz de hacer. Lo veo y me reafirma que no estoy tan mal encaminado en buscar y en decir cosas; y eso es muy estimulante. Yo creo que hay muchas temáticas que explotar: en el documental, en la ficción. El documental es una herramienta muy poderosa. Es una herramienta muy bella además, porque filmar un documental es una experiencia muy loca, donde uno se involucra de una manera tan fuerte con una cosa en el fondo.

Inti Carrizo-Ortiz tiene 21 años y actualmente está terminando su carrera de Cine en el Instituto Profesional de Arte y Comunicación Arcos.

Por Marcelo Lara García.

0 comentarios